Sobre mí
Nadie puede prohibirme soñar, y si tengo suerte y encuentro gente que piense como yo, no habrá quien nos pare.
Quién
Soy ingeniero. Durante cinco años hice aplicaciones para Android y aspiraba a ser arquitecto, así que estudié no solo Android, sino todo lo que lo rodea. Ahora construyo sistemas en los que los agentes de IA hacen el trabajo y yo tomo la decisión al final.
Mi sueño es poco modesto. El sistema encuentra por su cuenta problemas reales sin resolver, idea soluciones y las construye. Las prueba con un grupo limitado, analiza los resultados y las mejora en bucle hasta que el producto se pague solo o, mejor aún, empiece a dar beneficios. Y solo entonces me lo muestra, antes del lanzamiento. El humano en el último paso, no en el primero. El sueño queda lejos, y yo empecé por los cimientos: una memoria en la que las decisiones y sus razones no se pierden.
Un cerebro modesto para tareas modestas
El cerebro humano me queda grande, y además no hace falta: no estamos construyendo un universo desde cero. Necesitamos hacer sitios web, analizar datos, escribir artículos y grabar vídeos promocionales, y para eso hasta una mosca basta. De ella tomé la forma de DIML, Drosophila-Inspired Memory Loop: el conocimiento entra, sale y se procesa dentro de la propia memoria, y el agente escribe algo nuevo solo después de mi «sí».
Un ritmo sin promesas
Intentaré publicar una nota al menos una vez por semana, pero no prometo nada: lo que salga, saldrá. Las moscas tampoco siguen un horario. El mismo material sale en Telegram y en X, donde la conversación continúa.
Por dónde empezar
La primera nota: «Todos tenemos el mismo genio».